Los latidos del arte austral

A fines del 2023, en contexto del cierre del Taller de Comunicaciones para las Artes de Liquenlab, impartido por la periodista Lorena Álvarez Chávez, intenté darle forma de artículo a la visión que tenía -hasta ese momento- de la escena artístico-cultural de la capital magallánica. A partir de tres referentes, mi intención era mostrar la resistencia que implica levantar iniciativas artísticas en un territorio tan alejado de los centros de poder y de las grandes instituciones culturales. Entrevisté a dos chicas que comenzaban con un espacio dedicado a la creación y formación artística: el taller Escarabajo; a un fotógrafo que repentinamente asumió el rol de encargado de La Idea, un espacio comunitario al alero de una oficina parlamentaria –legado del entonces presidente Gabriel Boric– y una pareja de graffiteros que llevaba poco más de un año con una tienda de insumos gráficos y artesanía: Casa Morada. Tras varias correcciones y muchos recortes de párrafos, el texto llegó a la versión que se presenta a continuación. Nunca vio la luz en un medio local, como estaba pensado, fui la única de todo el taller que cumplió -muy tarde- con la entrega, sin embargo las posibilidades de publicación se disiparon junto con la llegada (y partida) del verano. Hoy, que tenemos la oportunidad de darle los primeros atisbos vitales a Crisol, incluimos esta ‘idea de escritura’ que devuelve la mirada de aquel presente cultural en Punta Arenas.
En la actualidad, el taller Escarabajo continúa ofreciendo talleres, gestionando actividades y hasta alberga una tienda con productos y obras de artistas y emprendedoras locales. Durante sus tres años de historia ha contado con la colaboración de distintas personas, y su principal impulsora –Camila Vera Sandoval– continúa a la cabeza del espacio, que ya cuenta con un público asiduo y el reconocimiento de la comunidad. Por su parte, Michael Angelo, comenzó este año un nuevo periodo a cargo del emblemático espacio ubicado en calle Mejicana. La Idea, no ha parado de albergar exposiciones de arte, talleres de baile, artesanía, jornadas en el muro de escalada, tocatas, lanzamientos de libros, charlas y mucho más, ratificando su postura de ser un espacio abierto a la comunidad. Mientras que Cejec y Mora persisten con su Casa Morada, ahora ubicada en calle Chiloé casi esquina Colón, una ubicación que les ha dado mayor visibilidad y también les ha impulsado a levantar ferias de oficios y talleres.
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LOS LATIDOS DEL ARTE AUSTRAL
Decir que en Punta Arenas no pasa nada es falso. Aunque hay horas del día y épocas del año en que da esa sensación. La amplitud de la ciudad, potenciada por la ausencia de edificaciones de mayor altura, la escasa vegetación y el reducido número de habitantes por metro cuadrado, actúa como colador de las expectativas de quienes visitan este lugar con la intención de conocer más allá de la oferta turística. No hay bullicio, no hay ferias en las calles ni tampoco un sector claramente identificable de acción cultural, como sí ocurre en otras ciudades en que sales a la calle y el ambiente te lleva hasta las librerías, las galerías, las tocatas universitarias. Para quienes vienen a quedarse, es necesario comentarles que esa no es la lógica de esta ciudad. Las artes surgen y se desarrollan cada vez más en el territorio, a partir del encuentro de generaciones diversas, sus intereses, tendencias, disciplinas y las cualidades de los espacios en que convergen, ya sean públicos o autónomos.
Para bosquejar el panorama actual del acontecer artístico-cultural de Punta Arenas, capital de la Región de Magallanes, es que se ha puesto el foco en tres iniciativas levantadas en distintos sectores de la ciudad: dos artistas que abrieron un taller y galería en una calle de restoranes; un fotógrafo profesional que asumió el rol de gestor cultural en un espacio comunitario y una pareja de muralistas que han pintado más de 200 muros desde el 2016 a la fecha. Bajo la premisa que nos encontramos en un período de creciente ejercicio de expresiones culturales, en áreas como la pintura, el teatro, el cine, la música, las diferentes tendencias “hecho a mano”, y muchas otras que se han dejado ver explosivamente en los últimos años.
La resistencia de las Escarabajas
Existe una especie de escarabajo (phloeodes diabolicus) que puede soportar hasta 39 mil veces su peso corporal, por ello se dice que es casi indestructible. Y la ciencia continúa estudiando su enorme resistencia. Inspiradas en este poder natural, las artistas magallánicas Pamela Seoane Montiel y Camila Vera Sandoval nombraron su nuevo espacio de taller y galería, Escarabajo.
Abrieron en abril de 2023, temerosas pero llenas de energía e ilusiones. El taller está ubicado en pleno sector gastronómico de Punta Arenas y nació como un espacio de creación, enseñanza y exhibición de artes visuales y orfebrería.
Pamela tiene 36 años, estudió artes visuales con mención en pintura en Buenos Aires. Tiene una formación en pintura clásica, pero estos últimos años se ha desempeñado como ilustradora. Camila tiene 35 años, y es orfebre desde hace 17. En sus inicios fue alumna de la destacada maestra regional Marcela Alcaino, para la cual, después, trabajó durante años.

Hace una década, ambas optaron por ir a estudiar a Buenos Aires, donde los estudios universitarios son gratuitos. Tras la época de formación académica, Pamela decidió quedarse allá mientras que Camila volvió a Chile y se radicó en Santiago. En 2019 ambas se encontraron de vuelta en Magallanes. En octubre se produjo el estallido social y en marzo la pandemia mundial que las obligó a quedarse en su ciudad natal. Como muchos, tuvieron que trabajar en distintas cosas para sustentarse durante el tiempo que se prolongó la situación sanitaria.
El 2023, finalmente, ofrecía un panorama más alentador. Pamela sintió que era momento de encontrar un lugar para pintar, y desarrollar su arte. Camila compartía la intención y aspiraba a “armar algo grande”. “Cuando regresé tuve varios intentos de levantar colectivas, por ahí surgió Expomutante, colectivas de exposiciones itinerantes, sociales, populares. Y con todas esas escuelas, Argentina y Santiago, ya no hay vuelta atrás”, rememora la orfebre.
Sobre cómo empezó a gestarse el taller y galería Escarabajo, hoy ubicado en O’Higgins 1013, Camila comparte que un día Pame le escribió contándole que había encontrado un espacio en arriendo y que había que unir fuerzas. Así decidieron arriesgarse juntas. El espacio tiene tres salas y un baño y está en el segundo piso de una edificación antigua, con altísimas paredes blancas y ventanas de medio arco. Partieron con talleres de orfebrería, pintura e ilustración. Al poco tiempo se sumaron las ferias de artes y oficios y luego los eventos como exposiciones de proyectos artísticos, proyecciones de películas, música en vivo.
A punto de cumplir 1 año sosteniendo esta iniciativa, continúan con una oferta regular de talleres de artes visuales, arte textil, orfebrería y prontamente artes escénicas. Y aunque ambas confiesan que no ha sido fácil quedarse en la región, se muestran optimistas: están dispuestas a adaptar su idea original y ansían llevar el espacio a un contexto cultural. “Poder abrirlo a la comunidad, levantar un equipo de trabajo más grande y plantearnos no solo desde la autogestión, que es bastante compleja, sino que ir mezclando estas herramientas, buscar proyectos, y vincularnos con otros espacios culturales”, proyecta finalmente Camila Vera Sandoval.

Continuar con “La Idea”
En 2010 el joven Michael Ángelo Yáñez se fue de Punta Arenas para estudiar fotografía. En esa época nunca habría imaginado que hoy sería el encargado del espacio comunitario La Idea. Un centro cultural muy concurrido, ubicado en los límites del barrio Cerro de la Cruz, al cual se puede llegar a pie desde el centro de la ciudad.
Michael cuenta que La Idea, funciona por iniciativa particular de la diputada Javiera Morales, quien decidió mantener el centro cultural que previamente era gestionado por el equipo parlamentario del entonces diputado Gabriel Boric.

Para enfrentar la desafiante labor cultural, Michael relata que fue muy complejo partir, solo tenían la casona antigua y las ganas de continuar. “Tuvimos que hacer nuevas redes, volver a habilitar el muro de escalada y la galería de arte, también la sala amarilla en que se dictan talleres”. Tuvieron que pintar, reparar, convocar a talleristas y organizar la programación del espacio. “…abrimos casi a las puertas del invierno y acá es un poquito helado por ser una casona antigua, pero afortunadamente salimos airosos de eso. La gente vino a pesar del frío. Y básicamente, logramos mantener todas las actividades que venían de antes y sumar algunas nuevas, como el taller de tallado en madera”.

A La Idea asisten personas desde los 17 a los 60 años, con intereses muy diversos. Gente que se ha ido apropiando del espacio, porque saben que siempre tiene las puertas abiertas para desarrollar actividades culturales de distinta índole. Lanzamientos de libros, presentaciones de proyectos de investigación arquitectónica, medioambiental, exposiciones de bordado, fotografía, collage, graffiti, eventos de breaking y tocatas son algunos de los panoramas que puedes encontrar.
Acerca de la situación cultural actual en Punta Arenas, Michael cuenta que efectivamente “hay más cosas que se están haciendo, en diferentes disciplinas”. “Veo distinto el escenario cultural desde que me fui, creo que hay mayor oferta”. Pero también reconoce que uno de los grandes temas es la falta de espacios.
Por lo pronto, La Idea es una opción gratuita para artistas, gestores y público en general. Un espacio en donde el trabajo colaborativo es la norma.
“Están pintando”
Cualquier persona que emprenda una caminata por Punta Arenas se encontrará con los murales de Cejec y Morito en muchas calles de la ciudad. Tras los tags están Jorge Canicura (35) y Paulina Moró (39), una pareja de artistas gráficos que lleva años realizando acciones culturales y su propio arte desde los barrios. También, han levantado el emprendimiento Casa Morada, una tienda de insumos gráficos, artesanía, cosmética natural, muralismo, serigrafía y mucho más.
Desde el 2016 que están pintando juntos, y a la fecha llevan más de 200 murales hechos en la capital magallánica y otras comunas de la región. Principalmente en poblaciones, juntas de vecinos, emprendimientos comerciales y casas particulares, de gente que los contacta porque ha visto sus murales en la calle. Recientemente, Jorge tuvo la posibilidad de viajar incluso a la Antártica para pintar un mural en la fachada de la base científica “Profesor Julio Escudero”.

Respecto a la tienda de insumos, dicen que surgió ante la necesidad de contar con algo que sustente el sueño de vivir pintando. “Acá se come, se vive y se respira pintura”, explica entusiasmada Paulina. Todos los días se organizan en base a lo que toca pintar. Confiesan que han tenido meses donde ‘sale muy poca pega’ de muralistas, pero no les complica porque está Casa Morada; que en pandemia, por ejemplo, les sirvió mucho para seguir a flote. Es más, en febrero de este año se mudaron a un nuevo local, en pleno centro de la ciudad. Y están ofreciendo talleres de serigrafía, además de levantar pequeñas actividades culturales.
En septiembre de 2023, en colaboración con otras entidades, organizaron el Encuentro Austral de Pintura Urbana que convocó a más de 50 personas interesadas en pintar el cierre perimetral del ex hospital regional. Y seguramente vendrán más acciones como esta, porque hay nuevas generaciones que ‘están pintando’ en la ciudad. Mientras, Cejec y Mora -el nuevo tag de Paulina- siguen “abriendo camino para que se valore también la pega, para que se pague lo que realmente debería uno cobrar, y el muralismo se desarrolle cada día más”.



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